¡¡¡SANTOS HURACANES GAYS!!!!

LA MÁS CONOCIDA ANECDOTA DE SANTO Y HURACÁN

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Foto: Archivo de Luchas 2000, Ilustración: Roberto Ramírez.

Ahora que han pasado 25 años de la partida del Máximo ídolo luchistico, la nostalgia nos hace presos de innumerables pláticas acerca de él y de los gladiadores que con él ,compartieron vivencías más allá del cuadrilátero, como las que vivió con Don Daniel García Arteaga "Huracán Ramírez". Y ahora que ambos están juntos en la arena celestíal, seguramente andarán haciendo de las suyas con los ángeles y querubines recordamos la anécdota más conocida de ambos héroes que el mismo Don Daniel contaba y decía más o menos así:

Estando en Veracruz, por un compromiso de trabajo, ambos amigos habían decidido adelantarse un día antes para poder descansar y tomar el sol antes de cumplir su compromiso luchistico. Sin embargo, en esos días, las vacaciones de semana santa les impidió encontrar fácil alojamiento, por lo que batallaron durante horas para poder encontrar un sitio en el que pudieran pasar la noche. Por lo ya encontrándose fastidiados de tanto caminar y buscar un cuarto, Don Daniel trataba de bromear con su amigo y liberar juntos la tensión ya acumulada.

Cuando al fin llegaron a un hotel, en el que había solo una habitacion disponible, ya era tanto su cansancio que deseaban pagar lo que fuera y descansar, pero quien sabe en que condiciones estaban, que el encargado se empeñó en que primero la vieran y después cobrarpor esta ya no habría reembolso. Así que fue Don Daniel, el que subió a la habitación junto con el administrador, después de revisarla y por puro juego, antes de bajar las escaleras que conducían al lobby, Don Daniel se dirigió al Santo gritando en forma melodiosa:  “ ¡Rodoooolfoooo!, ¡Cariño, no hay problema mi chulada, todo está en orden!”  Y El Santo siguiéndole el juego contestó de la misma forma: "¿Seguro cariño? ¡¡Entonces ahi Voyyy!!"

Inmediatamente, el administrador furioso, corrió a nuestros héroes de su hotel, gritándoles hasta de lo que se iban a morir por “Maricones”. Después del mal momento y de terminar muertos de risa, los dos gladiadores terminaron pasando la noche a la intemperie, en  una banca del centro del puerto Veracruzano. 

Hoy, los dos amigos han de seguir contando acerca de esta vivencía a quienes los rodean  y desde allá nos observan leyéndola a nosotros. Descansen en Paz.