Los héroes, siempre estarán rodeados por historias difíciles de igualar por cualquier otro ser viviente sobre la tierra. Sus hazañas, pasarán de boca en boca y de generación tras generación, para que la leyenda sea conocida hasta el final de los días entre todos aquellos que tengan la necesidad de creer, ya sea en un Dios, en una religión, en un político y hasta en un Santo, como El Enmascarado de Plata, mismo que convocó a un nutrido grupo de familiares, amigos y aficionados en el lugar de descanso para sus mortales restos, a pocos días de cumplir 25 años de haber traspasado el mundo de la mortalidad, para convertirse en el máximo ídolo que la lucha libre ha dado.
Aquellos amigos que le rodearon en vida, no hicieron más que unir sus oraciones y sus bendiciones a las de sus hijos y nietos, quienes a su vez, estaban rodeados ya de aquellos viejos aficionados que todavía no aceptan que se ha marchado y añoran los días en que el ídolo de los cuadriláteros, los comics y la pantalla grande, levantaba los brazos y sonreía para agradecerles sus aplausos y gritos de apoyo. Cariño y fervor que ahora transmiten a sus hijos y nietos diciéndoles:“Ay, Mi ‘jo… Sí yo te contara…”
Y a decir de muchos… No, mejor dicho… De todos los que saben, comprenden que esa idolatría El Profe nunca la compró o la mendigó para ganarla, Él la consiguió, sin proponérselo, gracias a su esfuerzo, sencillez, humildad, entrega, confianza, lealtad y honestidad. Valores mismos que aprendió con el paso del tiempo y que pudo transmitir lo mejor posible a quienes le rodeaban y que siempre soñó legar a su familia para que se mantuviera siempre unida y rodeada de amor.
Pero… Todos sabemos lo que pasó con el tiempo… Y no, no fue su culpa… Fue quizás que el pensó que su tiempo de vida sería más largo, pero el destino cruel, se le adelantó y no lo dejó dar las últimas indicaciones para algunos corazones.
No es repetitivo, lo que diré para continuar… ¡Es la verdad!
Él era el héroe, el ídolo, el taquillero, ese ser mítico y a la vez real al que hoy ni su propio hijo, con todo y su historial luchístico y de mascaras ganadas (sumándole ahora su mercadotecnia y copyright) y que ni su propio nieto, a quien al parecer siempre se le escuchará declarar la eterna promesa de que dará todo sobre el ring para no defraudar a nadie, podrán igualar, al hombre que en vida, siempre dio más de si, de lo que muchos le pedían o esperaban… Y para muestra de ello. Dorrel Dixon, el luchador musculoso venido de Jamaica, habló durante la misa celebrada en su honor a nombre de muchos compañeros que conocieron al enmascarado de plata y asintieron con la cabeza y el corazón al decir que El Santo, antes que todo, era el mejor ser humano que habían podido conocer y bendecían el momento en que así había sido.
Palabras emotivas que contagiaron a muchos y a otros tantos que escucharon el nombre de su padre, al ser también recordados cuando por haber convivido con El Profe… Blue Demon, Ray Mendoza, Cavernario Galindo, Ángel Blanco, Dr. Wagner, El Solitario, Copetes Guajardo, Karloff Lagarde y Huracán Ramírez (Gran amigo y casi hermano del plateado, de similar calidad humana, cuyo ejemplo, al parecer también lo están pasando por alto quien no debería de hacerlo).
-- “Cuando sabíamos que este hombre nos acompañaría en una gira o en una plaza… Los compañeros sabíamos que comeríamos carne…” - Dijo el Hombre fortachón y arrebató la sonrisa de los presentes y nuevamente, asintieron los antiguos compañeros del Plateado y todo aquel que había sido testigo…
Era tan amena la compañía y tan exquisita la nostalgia, que no se sabía que el tiempo avanzaba, por lo que todo continuó y concluyó posteriormente entre abrazos y saludos. Era el momento de partir y llevarnos el gusto infinito al saber, que después de 25 años, todavía es difícil de aceptar que El Santo partió al cielo, pero que nos consuela la certeza de que nunca lo olvidaremos y su legado seguirá transmitiéndose boca por boca para que no se extinga su leyenda.
Porque él no es de unos cuantos, ni un objeto para comprar, a su familia les seguiremos dejando al hombre que se ocultaba bajo la máscara y nosotros, no llevaremos siempre con la mejor imagen que un hombre puede conseguir en la vida, ¡La de héroe! Y ese Héroe se llama: Santo… El Enmascarado de Plata