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                                  pOr: dArK mIcTlAn
                 Fotos: Anima de Coyoacán

“A mi me toco vivir una época en que la lucha libre era mucho más respetada. Hoy hay más admiración y eso es bueno, pero antes ganarse  un lugar era mucho más pesado, mas duro. Sólo la disciplina le permitía a uno llegar al estrellato, pues había que derribar a los más fuertes…”

Nos dice Don Vick, mirándonos fijamente a los ojos y en ellos la nostalgia se hace presente. Sosteniendo la máscara que lo convirtiera en leyenda como Septiembre Negro, Don Vick comienza a decirnos:

Fíjese amigo, que la magia de la lucha libre llegó a mi vida siendo yo muy pequeño. Iba en la primaria, en La San Felipe de Jesús, una escuela católica, en la que asistía por las mañanas y por las tardes, al regresar a casa, pasaba forzosamente por la Arena Oblatos, y ese lugar me llamaba mucho la atención, veía los carteles en los que mencionaban los días de entrenamiento, quien daba las clases y quien iba a estar en la siguiente función. Así que me hice amigo del que la cuidaba, que se llamaba Enrique. Y poco a poco logre entrar a ella, mejor dicho, ser parte de ella. Porque comencé haciendo limpieza en las instalaciones, con la intención de poder entrar gratis a las funciones y posteriormente poder entrenar con Pablo Romero, Hermano del gran Rito que creara la llave llamada: La Tapatía.

Y comencé desde abajo, no fue como ahora que luego, luego los ponen a dar maromas en el aire, comencé con lo básico para agarrar condición, lagartijas, abdominales y sentadillas, poco a poco, según el maestro ya me iba enseñando a gladiar. Sin embargo, cerca de mi casa, improvisaron  una pequeña arena, en un corralito y me tocó a mi debutar ahí, no sabiendo mucho todavía de cómo llevar una lucha y todo tuvo que ser lírico, amateur pues. Lo hice contra un muchacho que en la Oblatos ya subía en segundas y terceras luchas, bajo el nombre de: “Ostra Marina”. 

Yo le apliqué unas patadas voladoras que sacaron a aquel muchacho por arriba de las cuerdas y lo mandé sin querer al hospital. Posteriormente tuve un pleito con otro elemento que se salió de lo profesional y nos agarramos a golpes y le abrí la ceja. Por mi ímpetu, me recomendaron buscar una oportunidad más fuerte. Me pusieron por recomendación con un elemento fuerte de la arena y no pudo vencerme, es más, ni siquiera pudo derribarme, se vio tan mal ese muchacho que comenzó a reclamarme y nos tiramos de golpes. Y tampoco pudo tirarme, yo le abrí una ceja y Pablo Romero, terminó por apoyarme para tener mi oportunidad fuerte como Vick Amezcua, así me llamaban ya y fue el nombre con que comencé en la lucha libre. 

Con el tiempo, se comenzó la construcción de la Arena Coliseo y yo ya llevaba más práctica en luchas profesionales no solo en Guadalajara. Mi maestro en ese momento me llamaba como uno de sus elegidos. Cuando se llega el momento de mandar gente nueva a México, Carlos Mayo es el elegido, y a mi me dicen que yo sería el siguiente, lamentablemente un paro cardiaco llega antes pero si me alcanza a debutar en la Coliseo tapatía y poco a poco comienzo a subir, incluso hasta convertirme en campeón de peso welter de occidente y de peso medio. 

Con el tiempo, fui convirtiéndome en un luchador indispensable en los carteles de las principales arenas de occidente. Tenía frente a mí, rivales duros y casi de mayor peso, pero sabía como contrarrestar su peso y técnica, era muy ágil y recibí el mote del Gallo de Oro. Ya en la capital, el nombre de Vick Amezcua ya sonaba fuerte y cuando llegué aquí, tuve que demostrar todo lo aprendido en el gimnasio y lo hice con buenos resultados, no siempre llevándome la victoria, pero siempre dejando un grato sabor de boca junto a Carlos Romero por ejemplo. Mi máxima lucha, en lo personal fue haber vencido en mi primer encuentro al Gladiador y curiosamente, también fue su primera lucha. Y la verdad… No podía quejarme, tenía buen cartel y recibía buenos comentarios por mi trabajo, pero aun deseaba más, deseaba ser estelar y ganar más dinero pues mis hijos ya comenzaban sus estudios, pues sentía yo que al momento de ser un elemento que incluso luchaba fuera del país, sobre todo en centro América, consideré que mi carrera debía de cambiar y con el tiempo quise enmascararme. Regresé a Guadalajara y solicité los permisos necesarios para conseguirlo…

EL NACIMIENTO DE SEPTIEMBRE NEGRO

Era el año de 1972, y por fin veía la máscara que cambiaria mi vida por completo, Ray Plata fue el que me había sugerido ese nombre, por los recientes sucesos en las Olimpiadas de Munich, así que jalaría por lo menos la atención de los aficionados. Desde mi debut, comencé a destacar entre varios elementos. Conseguí oportunidades por campeonatos y luchas de apuesta, como al desenmascarar a Masked Marvel junto con America Salvaje y resultaba un elemento de temer. 

Posteriormente, me convertí en elemento independiente y formé parte de Lucha Libre Internacional, bajo el mando del Señor Flores. Haciendo dupla con los elementos de mayor peso y rudeza como mi gran amigo, (Q.E.P.D.) Dr. Wagner Sr. 

Diez años después nos veríamos apostando la máscara después de un torneo suicida en el que nos había tocado llegar a la final y no me arrepiento el que así haya sido, pues mi máscara quedo en muy buenas manos. Ya con el paso de los años, llegue al retiro, luchando más al final en Guadalajara, según recuerdo, mi última lucha fue contra el Rayo de Jalisco. 

LA ACTUALIDAD

Hoy en día, creo que a los jóvenes les falta mucho amor a este deporte y sobre todo, mucha humildad. Es triste ver como descuidan el trabajo de gimnasio y llegan a las arenas como si llegarán a un lugar que no merece respeto. El Público merece respeto aquí y en donde sea, pues deben de recordar que la gente es la que hace al ídolo y que cuando se cansen de actitudes negativas, fácilmente los van a olvidar. La Lucha Libre es un deporte que a mi en lo personal me ha dado demasiado e incluso muy gratos recuerdos y si me duele que no se le respete. Estoy conciente de que los tiempos cambian y todo se actualiza, hoy dominan los vuelos y todo eso, pero jamás olviden que será el gimnasio y la lucha clásica, la base que los hará mantenerse siempre vigentes.

EL SALUDO…

Muchas Gracias a El Pancracio, por acordarse de nosotros y sobre todo, a los aficionados que siempre se acuerdan de que aun estamos aquí, para compartir estas experiencias con ustedes y nos veremos pronto otra vez.

NOTOTA:

Don Vick había sido invitado por los cuates pancracistas a: La Experiencia, afortunadamente, se le aplico una operación en una de sus rodillas, junto a la colocación de una prótesis que le permitirá aventarse unos tantísimos bailes más y por el reposo que debe de guardar, no podrá acompañarnos pero sí lo hará la entrevista en video que pudimos grabar con este grande de la lucha libre… ¡No se la pierdan en el Stand de El Pancracio, los días 2, 3 y 4 de Mayo… ¡¡¡¡GRACIAS DON VICK!!!!