Las ilusiones son las que llevan al hombre a imaginarse lo que puede alcanzar con el paso del tiempo y normalmente a crear algo positivo no solo para su vida, sino para beneficio de los demás. Muchas veces, la fantasía termina por convertirse en una realidad palpable que puede mantenerse viva con el paso de los años y a su vez, en algo benéfico para la vida personal que traerá mil y un satisfacciones no solo para si mismo, sino también para todos aquellos que lo rodean.
Indispensable lo es también, el apoyo de los seres queridos sin olvidar el cariño que todo niño necesita para aprender la lección de que: ¡Vale la Pena Vivir! Y nuestro amigo: Mario Gibrant, en compañía de sus padres: Azucena Villegas y Mario Vera, es un claro ejemplo de que la Lucha Libre, una más a la familia y reafirma los auténticos valores de la sana convivencia… Sin tomar en cuenta las ¡palabrotas que en una arena se escuchan pero bueno, depende de quien las quiera repetir.
Mario Gibrant, le machetea duro a los libros y a las tareas, además de ser un estupendo practicante de la disciplina del Tae Kwon Do, disciplina que desde pequeño le ha traído muy importantes triunfos, teniendo el grado que lo acredita en un nivel avanzado con la cinta azul. Nuestro Cuate puede decir que hasta el Mismísimo Víctor Estrada ha sido su maestro porque en verdad… ¡Así fue!
Pero no solamente ha sido el Tae Kwon Do, la disciplina que lo ha motivado a crecer deportivamente, sino su afición al deporte de las llaves, las patadas y los vuelos: La Lucha Libre. Pero no practicándola, sino compartiendo la pasión con la que comenzamos a meternos en ella, los que con ella tenemos mucho que ver y es que a sus 9 años y cursando el 4° año de educación primaria. Mario es un coleccionista nato de lucha libre, desde máscaras, muñecos, posters, firmas y fotos, con la única intención de, en su casa, poder rendir un pequeño homenaje a sus héroes. Y con la ilusión de que estos puedan conocer tan importante detalle.
Algunos ya han acudido a su llamado, como en este caso lo es: Coco Rojo, Tocayo de nuestro amigo. Mario Jiménez acudió a visitar al pequeño Mario y accedió a firmarle lo que este le solicitaba, además de demostrarle sus conocimientos en cuanto a fechas y personajes en la lucha libre.
Coco Rojo se entero de que a nuestro amigo, le gustaba en un inicio mucho el trabajo de Blue Demon Jr., y que sin dejar de gustarle, ha sido Anibal Jr., el luchador que se ha convertido en su amigo y ha ido por él a la escuela. Un detalle que disfruta mucho de platicar, pero que con todo y eso, no le gustaría ser luchador, porque no le gustaría sangrar como ellos, aunque si se emociona cuando esto sucede. No descartaría poder prácticarla, en especial con su amigo Anibal en el gimnasio que inaugurara este y en que el pequeño Mario diera una pequeña exhibición por invitación de este.
Pero aunque no está en sus planes, convertirse en luchador profesional, si lo está en promover, pues le gustaría crear su propia empresa y darle trabajo a todos los luchadores que el admira.
Coco Rojo, disfrutó en todo momento, al igual que un servidor la estancia en sitio de culto a El pancracio, por supuesto, de los estupendos anfitriones y juraron regresar, mientras tanto, Mario termino su tarea, para no fallarle a sus papás quienes a cambio de su buen desempeño, lo apoyan para mantener su sueño y colección actualizada día con día.
Esta es una muestra más, de que el mejor aficionado es un niño y que una firma, en una máscara, que no necesariamente tiene que ser Copyright, la convierte Para él, en un tesoro con valor incalculable.