FUTURO SIN MISTICISMO Por LCC Dante Damián Rodríguez
Alguien me preguntó una ocasión la definición de IDOLO. Ante esta interrogante, la primera imagen que me vino a la mente fue un atlético enmascarado cargado en hombros, vitoreado por millares de seguidores, envuelto en una diamantina capa roja, alzando los brazos en señal de victoria y cobijado de una inquebrantable fe, semi religiosa del publico.
Decir lucha libre es decir Santo, el enmascarado de plata, revestido de poderes sobre naturales a traves del comic y el celuloide, defensor del arrabal, de los desprotegidos, campeon del pueblo, hombre de gustos sencillos, padre ejemplar y duro maestro de combate. Nadie puede igualar su sombra siquiera, por mas vestidos de plata y oro que se presenten.
Ni siquiera su heredero directo ha logrado esa facultad ni el poder de convocatoria del Santo. La television misma ha contribuido a construir y destruir figuras del momento. Vampiro Canadiense, Octagon, la Parka, Abismo Negro, Los Gemelos Brenan, todos han caido por la misma razon que los hizo elevarse, algo llamado “moda”.
No les auguro carreras largas de 40 y tantos años como las de Demon, Santo, o el Rayo de Jalisco. La lucha es mas peligrosa que antes. Mejor pagada para las imágenes explotadas hasta la saciedad por sus dueños. El retiro es la mejor forma de decir “hasta aquí”. Figuras reales de los cuadrilateros ya se cuentan pocas. Fabricadas a base de publicidad se pueden hacer miles en segundos.
Esforzandose por continuar con un compromiso moral con la familia, hijos y nietos de estrellas del pancracio, mantienen un bajo perfil, sobre lo inculcado y el beneficio del negocio. Hay que callar y ser buen empleado para tener trabajo en esta cada vez mas competida comercialmente hablando, lucha libre de imágenes y modas.
Los que no se callan, son exiliados y condenados a buscar por sus propios medios, la contratación directa con las promotoras. Su unica carta de presentacion es un trabajo superior a los compañeros de representación en una marca etiquetada de las dos grandes empresas existentes. Tras los escandalos que les conocemos, de las dos no se hacen una.
he intentado contestar una pregunta con otra pregunta: ¿Todavía hay idolos? Yo pienso honestamente que si, pero no salen en televisión, salvo contadas ocasiones. Yo no creo que Místico sea un ídolo. Pienso que es un buen producto comercial. Pienso que le ayudan mucho sus compañeros-rivales, para que luzca. Pìenso que su carrera será en el futuro como las de Vampiro canadiense y Octagón, huecas, vacias, sin gloria.
No me lo imagino a los 45 años aplicando la “mistica” a sus rivales. Si Oro no hubiera muerto, y Ricky Marvin hubiera tenido mejor apoyo en el CMLL, no habria Mistico que llenara por moda, locales grandisimos como la Arena Mexico. La euforia de los publicos se esfumara como le ocurre a la musica, a la ropa y a los autos.
Ese mismo producto comercial, pasara a segundo termino cuando el publico diga,”hasta aquí, no mas Mistico”. Será, un articulo de epocas pasadas, pero no sacrílegamente comparado como “el nuevo Santo”. Seguimos esperando a ese idolo que tenga un autentico poder de convocatoria, que no requiera de la televisión para ser alguien en la vida.
Toda imagen, exprimida como naranja, esta condenada a depauperizarse, en el caso de los costalazos, estos no perdonan y hay que aprovechar todos los instantes antes de que doña lucha retire a sus practicantes. Hay que felicitar a los inventores del producto llamado “Mistico”, pues encontraron un buen envase en que promocionarlo.
Hay que considerar tambien, que su tio el ex luchador y ahora maestro, Tony Salazar, fue una buena palanca para su lanzamiento. Hay que decir tambien, que estaba empobrecido el CMLL con su mercadotecnia. Hay que decir que a don Paco Alonso Luterotth, alguien mas le pilotea su empresa y a el poco le importa la lucha libre.
Y sin lugar a dudas, decir que la televisora de San Angel, le puede vender hielo a los esquimales si quisiera. Finalizo y contesto la pregunta. Un idolo es quien reune todas las mejores cualidades y virtudes a las que aspiramos cotidianamente como individuos y seres humanos, son las aspiraciones a las que por cuenta propia, no podemos tener.
Y creo que ese alguien, todavía lo seguimos esperando, para llevarlo en hombros y corear su nombre, viendo como traspasa la barrera sociocultural y se le erigen estatuas en su honor. Ojala venga cuando aun pueda verlo y decir, que no me equivoque al decir que los idolos no los hace la televisión, los hace el publico y la honestidad de no prestarse a los ardides publicitarios.