Ellos se preocupan de que la pases bien cada noche
tExTo Y fOtOs PoR: dArK mIcTlAn
Ella sólo ha mantenido en sus muros, albergada al CMLL (Antes EMLL) por 52 años, más de la mitad de los tres cuartos de siglo que hoy se celebran. Es el máximo escenario que todo luchador anhela pisar aunque fuese por una sola noche. Tiene su magia y su encanto sin igual y quien ha ella a asistido para presenciar el deporte de las llaves y las contra llaves, regresa pronto por la magia que el mismo recinto encierra.
Desde aquella función del 27 de abril de 1956, muchas cosas han cambiado, desde la misma decoración, las luces, la seguridad y hasta los personajes. En aquella ocasión subieron personajes como: Eric Boulouf, Bobby Rolando, Gustavo “El Canelo” Segura, Chamaco Castro. Black Killer, Manuel Robles, Joe Marín, El Bello Califa, Bobby Bonales, Gorilita Flores, El Enfermero, El Gladiador y los estelarísimos: Médico Asesino, Rolando Vera, Santo y Blue Demon. No había sido invadida aun por las cámaras televisivas, no había edecanes ni fuegos pirotécnicos, no había luces multicolores ni música de entrada, eran los gritos del público y el nombre coreado de sus ídolos eran los fondos musicales.
Un local que ha albergado no sólo lucha libre, sino box, espectáculos circenses, de patinaje, congresos, conciertos y demás no podría funcionar sin los que están detrás de las cortinas y mucho menos, sin los que están ahí para llevarte, el refresquito, la cerveza, la botana, la tortita y el bonito recuerdo. El que te lleva hasta tu lugar para que no pierdas tiempo en buscarlo tú solo y mucho menos, el que está al pendiente de tú seguridad.
Pero seamos honestos, que fácil se nos hace mentarle a su mamacita, sin pensar que tan solo hacen su trabajo y sobre todo que lo hacen con un enorme gusto, hasta los del staff de seguridad, que tienen que poner cara de gandallas para recibir respeto.
Hay quienes desde que la arena fue inaugurada siguen laborando en la misma y desean en muchos casos, como el luchador, morir en ella, pues no encuentran otro modo de vida y bueno, no encontraron otro modo de vida que les satisficiera, porque también, la lucha libre, con ese algo que nadie sabe que es, los atrapó. Porque solamente ellos saben que llevar al público hasta su asiento, brinda la comodidad deseada al espectador y no habrá quien los mueva de ahí porque ese lugar fue el que compró, más que para acudir al sanitario de vez en cuando, muchas veces por los efectos que la cerveza provoca en el organismo.
Y esa cerveza que el cubetero lleva hasta su mano, que incluso bromea con el mismo y sabe que de caerse bien, la siguiente semana y las que le sigan a esta, tendrá un nuevo amigo y no tiene que ser únicamente el de las cervezas, pues todo los vendedores y vendedoras, que conste gozan de un encanto singular, mismo que todos deberíamos de tomar como ejemplo al disfrutar tanto de su trabajo, que no es fácil, porque muchas veces hay que lidiar con el que se pone terco, agresivo y piensa que les hace un favor al solicitarles algo.
Tan así sufre, el que cuida la seguridad, aquel y aquella que desde la entrada revisan que no portes nada prohibido, porque nunca faltará el que tenga la idea que al pagar un boleto le da el derecho de hacer lo que su regalada gana le dé. Y curiosamente, es ahí, dónde el sexo débil, no aplica, pues son las bellas damas las que más buscan conflictos al renegar porque su bolso sea revisado o porque se le pide dejar su cámara explicándole que hay un reglamento interno que no le permite pasarla al recinto. Pero… ¿Quien más se pone a veces en ese papel de prepotencia? ¡Ahhh! ¡Si! ¡Ya sé! La prensa, para que nos entendamos mejor… Los medios especializados, que a fuerza, anteponemos el poder del medio y queremos entrar con fulano, zutano y mengano, nada más, porque se nos hincha nuestra regalada gana.
Los reglamentos vienen desde la oficina, porque la hay, Sí no la hubiese todo valdría poco. Hay quienes programan pensando en lo que más le pueda gustar al público y no siempre le atinan, tienen que mirar como si estuviesen abajo, sentados con ellos y mirar también quienes están preparados para poder gustar, apoyándose en esa labor en los maestros de lucha libre, quienes van midiendo el alcance de sus pupilos y cada uno, va otorgándole la oportunidad de crecer en recursos y estilos, para que pierdan a su vez, el temor a pisar el ring de la catedral y sepan tener seguridad al ejecutar sus movimientos y tener así más difusión para ser reconocidos…
Función que corresponde a las áreas de relaciones públicas, de prensa y de más, que saben como relacionarse y atender a los que así lo soliciten. Lo más especial de esa labor y todas las demás, es que terminan haciéndose de amigos de quienes así lo quieran, porque generalmente una sonrisa siempre acompaña sus actos y palabras.
Desde la recepción, la taquilla, la seguridad y hasta el jefe máximo, saben la importancia que tiene el mantener la casa en buenas condiciones y sobre todo, ser buenos anfitriones. Por eso constantemente están innovando y buscando la mejor comodidad para el aficionado. Por eso, La Arena México es la catedral para la lucha libre, el máximo recinto que todo luchador desea pisar y es la casa de los 75 años del CMLL que te dice: Bienvenido seas, mi casa es tu casa.
* Agradecemos las facilidades para la toma de fotos al CMLL y especialmente a la Lic. Sandra Granados.