El mano a mano anunciaba en la estelar un encuentro de garra, en los días de octubre del año de 1993, un martes 26. Dos felinos se disputaban la supremacía, uno de ellos de la dinastía Casas: El Felino. Y el otro, un ídolo de los cuadriláteros que hoy, lamentablemente, está desenmascarado y todos sabemos que su nombre es: Francisco Fosas, El Pantera.
Era martes popular en la Coliseo y la gente estaba deseosa de llenar el llamado: Embudo Coliseino, pues independientemente de que la lucha estelar era de agasajo, la semifinal presentaba a un gladiador que gracias a la desbandada de elementos a las filas de AAA había aprovechado la oportunidad que el CMLL le había otorgado y los sitios estelares eran destinados para su brillante carrera. ORO, ese era su nombre de batalla, ese era el nombre de aquel joven al que en aquella noche, su suerte ya estaba echada.
El coso del barrio bravo, no parecía lucir diferente al de otras noches, pero sí despedía un aroma frío que más de una vez logro hacerme temblar con escalofríos. Alguna vez, mi abuelo me había dicho que al sentir un escalofrió y de inmediato mirar sobre mi lado izquierdo vería a la muerte sí es que me tocaba. Pero en ningún momento pude verla. Por lo que preferí no hacer caso de mis recuerdos y poner atención a la función.
Todo iba bien, la función cumplía con las expectativas y los luchadores daban todo por no verse mal ante el público, ni ante los jerarcas de la empresa. AAA tenía ya un año de nacida y pintaba para ser una de las promociones más fuertes y sólidas de nuestro país. Por lo que quienes se mantenían fieles a las filas del Consejo aprovecharían cualquier oportunidad para estar en el anhelado sitio estelar.
Oro, era el gladiador del momento, nacido en Guadalajara Jal., un 24 de Diciembre de 1971. Hijo de Esteban Hernández Meza y Leonor Silva Rico. Su padre, había sido reconocido como uno de los grandes estetas de los años 70 bajo el nombre de El calavera II y ahora su hermano lo acompañaba en sus andanzas luchísticas como Plata. Ambos jóvenes presumían orgullosos las enseñanzas de su propio padre y de el también desaparecido Cuauhtemoc ”El Diablo” Velasco. Oro trabajó primero bajo el nombre de: El Nuevo Spiderman, para así foguearse y llegar a la Arena México un 23 de Noviembre de 1990 con su hermano y desde ese momento, la dupla de los Metálicos causo sensación. Sin embargo, y sin menos preciar a Plata, Oro tenía un carisma y dominio del aire que pronto llamó la atención de propios y extraños. Por lo que, después de la ya mencionada desbandada de elementos, de inmediato fue colocado en sitios importantes de las carteleras. Para esto, Oro Y Plata ya habían disputado los campeonatos nacionales de tercias a Los Destructores (Vulcano y Tony Arce) ganándolo un 30 de noviembre del 91 y perdiéndolo en Diciembre, el 17 para ser exactos. Muy poco el reinado eso sí pero un buen aliciente para los jóvenes.
Yo disfrutaba cada lance que ejecutaba desde cualquier punto del cuadrilátero. Oro era suicida. Pero también era muy joven y quería, como muchos ser el nuevo ídolo de México y lo estaba logrando. Le tocio de frente a Mano Negra, (Jesús Reza) arrebatándole el campeonato mundial medio de la NWA y todos solicitaban una lucha de máscaras en contra de el de guante negro, pues sus encuentros eran de garra, pero Atlantis sería a final de cuentas quien descubriera el rostro de Chucho. Para ese momento era Kahoz (Leonel Alberto Muñoz), quien quería truncar las aspiraciones del joven suicida y cada nuevo encuentro era un calvario para el metal de mayor valor, quien solamente con su espectacularidad podía someter a un rudísimo peso completo.
En el cartel ambos estarían acompañados de Jaque Mate, Dr. Wagner Jr., Brazo de Plata y Arturo Casco “La Fiera” respectivamente. Y sí, todos eran grandes estrellas, algunos ya no están sobre los cuadriláteros y otros se encuentran en el semiretiro. Wagner es un ídolo y Brazo de Plata continua dando lata en AAA. Pero aquel día, para muchos, aquello estaba de más, porque muchos, como yo, asistimos aquella noche para ver a un joven de 21 años, jugarse la vida, lo que jamás imagine fue que aquella noche, sería su última jugada.
Inicio la batalla con los de la rivalidad, Kahoz, entró con todo para neutralizar la agilidad por demás conocida de Oro, Un fuerte golpe de antebrazo por parte del rudo que impulsa al técnico a refugiarse en las cuerdas de la esquina técnica, se incorpora y va hacía el centro para responder la agresión. Un nuevo golpe ahora directo al pecho y Oro cae a la lona, para ponerse de pie y conectar patadas que logran sacar al veterano del encordado, Oro baja y lo persigue `por el pasillo sin alcanzarlo, regresa a su esquina con las manos sobre su pecho y al tratar de subir, cae fuertemente sobre la tarima de protección desvaneciéndose por completo…
Las asistencias médicas solicitadas por el referí. “Pompin” llegaron de inmediato, la angustia se apoderó de una parte del publico y de sus compañeros y enemigos de batalla, que después de intercambiar algunas miradas decidieron continuar el encuentro. Hubo muchas miradas que no podíamos dejar de mirar hacía el lugar dónde el cuerpo de Oro se encontraba desmayado, hasta que en camilla lo sacaron del lugar y lo llevaron hacía los vestidores
Nuevamente, esa extraña sensación invadió mi cuerpo y no creo haber sido el único que pensó en lo peor. La función siguió su curso. Los resultados ya fueron lo de menos, porque solo interesaba saber que había pasado con aquel joven que en aquel entonces a mí, tan solo me llevaba poco más de dos años de edad. Salí de la arena con esa incertidumbre. Al día siguiente, compré los periódicos que algunas veces solían dar cobertura a la lucha libre, pero ninguno mencionaba tragedia alguna y respiré tranquilo, pues aquel mal presentimiento había sido solo eso.
El viernes 29 de octubre llegó y la catedral metropolitana lucía con lleno aceptable; Emilio Charles se jugaba la cabellera contra El Dandy en el platillo estelar, al llegar a la arena, un ambiente de pesadumbre se vivía. Nuevamente aquella pesadez se apoderó de mí y traté de hacer oídos sordos para no escuchar lo inevitable. Ya estando en la función, el anunciador dijo que Oro había fallecido el pasado martes 26 de octubre a alrededor de las 10:20 de la noche al ser trasladado al hospital para su atención. La esperanza se había ido con esa máscara Oro y negro. Oro, el amigo, el luchador, el hijo de familia y próximo a casarse se había marchado de la forma en que quizás, todos los que a este deporte se dedican y lo aman, quieren hacerlo, luchando.