SANGUINARIO…

                 PRONTO NOS VOLVEREMOS A VER…

Un Adiós que no tendrá final…

pOr: dArK mIkTlAn

Había sido un día antes, un día de fiesta, no solo por la llegada del año nuevo, sino por la victoria de Súper Ratón al obtener la máscara del Espantapájaros en la Arena López Mateos. Pero al siguiente día, El Trío Fantasía, volvió a reunirse para brindar su cariño y apoyo a Súper Muñeco, quien ahora guardaba su sonrisa, para despedir a su Señor Padre, el ídolo Grande de las Arenas Chicas: El Sanguinario, que había dejado de estar despierto sobre la tierra. Para unirse al cielo celestial junto a sus demás compañeros que ya son programados ahí.

El medio día del segundo día del nuevo año, nos sorprendió con la fatal noticia y por la tarde, acudimos a la funeraria que recibía el cuerpo del rudo enmascarado que heredara a sus hijos, la tradición luchística, quienes acompañados de su señora madre: Doña Guadalupe García de Palafox, familiares y amigos, velaban el cuerpo de un hombre, que había hecho su última aparición pública, casi dos años atrás cuando Súper muñeco desenmascaró a su acérrimo rival sobre el ring: Coco Rojo, y que había pedido, le fuera colocada su máscara para con ella puesta marchara orgullo al lugar que algo de bonito tendrá, porque nadie de ahí, ha regresado. Hebert Alejandro Palafox Montiel, nació en la Ciudad de Puebla y en la adolescencia emigró con su esposa al la capital mexicana. Tenía 66 años cuando a las 12:45 Hrs. Cerró sus ojos para descansar lo merecido, después de haber cumplido su misión en esta vida. Le sobreviven su Viuda: Guadalupe y sus hijos Judith, Súper Muñeco, Súper Muñeco Jr. y Tramposo.

Ante un momento tan difícil, quisimos que fuera Súper Muñeco, quien nos hablara de: El Sanguinario, para poder transcribir, el sentimiento que cobijaba al que también, por algún tiempo fue: Sanguinario Jr.:

Cuando pierdes a la cabeza de la familia es muy difícil de asimilarlo, sobre todo cuando lo viste batallar tanto con su enfermedad. Yo lo vi después de navidad, en el hospital, porque ahí la pasó al igual que el año nuevo, y durante la cena lo extrañé mucho, porque recordaba como sufría el pobre, se le hincharon las piernas, el riñón lo tenía mal y se le hacían diálisis. Por lo que sé que ahora está descansando. Sé que Dios le permito estar en paz, porque era un hombre bueno, nos va a ser difícil a mi madre, a mis hermanos y a mí, acostumbrarnos a no verlo pero seguirá con nosotros.

Le debo mucho, porque gracias a él soy lo que soy como luchador, él me llevaba desde los 3 años al Gimnasio Jordan, que estaba junto a lo que era el Hotel Virreyes y recuerdo que me gustaba desde arriba ver como pasaban los coches. Luego me decía que sacara la colchoneta para entrenar y
Coco Rojo y El Canalla Segundo recuerdan al Sanguinario en vida...me llevaba al vapor,

me compraba mi jugo de naranja y después, cuando se pudo, me dejó entrenar lucha olímpica, de ese tiempo recuerdo que tenía como compañeros a Gallo Tapado, El Lince, con el Cóndor, con Zeus y más de aquella época, mi maestro era: Daniel Cervantes. También recuerdo que me llevaba con él a Acapulco a la arena Coliseo y ahí me enseñaba a los luchadores y me decía seis nombre, como por ejemplo con uno que tenía equipo amarillo y el me dijo que se llamaba: Chanoc, una vez cayó cerca de mí y eso me emocionaba… Con esto trato de decir que mi papá me inculcó el amor por este deporte y se lo agradezco mucho, sobre todo, porque me enseñó a ser disciplinado y a respetarlo a amarlo y a quererlo, el lo hacía y yo con su ejemplo aprendí a hacer lo mismo. Él me decía: “Sí tomas un buen camino te irá bien, si haces lo contrario la pasarás muy mal” Y siempre creí en sus palabras. Y ahora que no está físicamente, las valoro mucho más.

Recuerdo que en la lucha de máscaras con Coco Rojo, él no sabía que subiría conmigo hasta que le di su mascara y recuerdo que me dijo: ¡No me hagas esto! ¡Hace mucho que no subo a un ring!
El Trío Fantasía, unido hasta en los malos momentos: De Izquierda a Derecha, Súper Ratón, Súper Muñeco Jr. Súper Muñeco y Súper Pinocho.Pero al final, ahí estuvo y sabiendo esto,

recordé sus consejos y sus enseñanzas y logré salir adelante. Ahora está en paz, está con Dios y está bien.

Mi padre, en el año del 66, ya era luchador amateur, junto al Villano I y II, fue luchador Olímpico y lo vi en una arena que estaba por la colonia Moderna y en la Arena KO al Gusto como Bronco Palafox y después se enmascaro En la San Juan Pantitlan como El Sanguinario y esa se volvió su mejor arena, porque ahí desenmascaró a Gato Negro, Gavilán Negro y Gladiador de Atenas; fue campeón de la San Juan, Se enfrentó a los grandes de aquellos días e hizo equipo con los grandes rudos de ese entonces, como el Solitario a quien admiraba y juntos enfrentaron a Hippie Torrres, y Rolando Massur.

Cuando yo le dije: Oye Papá, ¿Cómo se vería un payaso Luchador?, el me dijo: “Pues se necesita de mucho valor, porque va a ser muy dificl imponer ese personaje, porque de por sí, mucha gente no nos baja de payasos…” pero me dijo: “Adelante”. Poco después quiso que volviera a ser El Sanguinario, porque me regaló una botas doradas muy bonitas, pero ya no quise yo dejar mi personaje. Yo creo que Dios sabe porque hace las cosas.

El se retiró por el año de 1989, después de que recibió una patada al estomago que le dejó un tumor, pero jamás dejó de estar al pendiente hasta muchos años después. Duró aproximadamente luchando sin parar. Una vez, cuando comencé a luchar profesionalmente, me dijo: “Nunca preguntes cuanto te van a pagar por luchar, después verás, como por sí solo se dan las cosas…” ¡Que razón tuvo! ¡Te amo papá y siempre estarás presente!