Este número está dedicado a un ser humano que dentro de la lucha libre dio lo suficiente para ser recordado, ya no como un grande de las arenas chicas y sí como un grande de los encordados nacionales; pero como en muchos casos, el personaje luchístico que en vida portó, se quedó muy lejano a la persona que rodeado de su familia fue. Y habiendo sido una persona que en vida dio le mejor de sí, su partida hacía el descanso eterno rodeado de muchas paz, fue su mejor premio.
Este número va dedicado a todos aquellos que también lo solicitaron y en agradecimiento, es el mismo Súper Muñeco, quien a partir de este momento toma la palabra:
Mi papá me dejo mucho en vida, su cariño especial, sus consejos su apoyo. De las últimas platicas que tuvimos, su mejor consejo fue: Ve por tu familia, estate al pendiente de ellos, No la descuides, porque yo te d ese ejemplo. Incluso, cuando formé una nueva vida, con mi actual esposa. Él todavía me volvió a repetir lo mismo, haz una familia y cuídala. Ve por ella como yo lo hice. De él, me llevo casi todos los días que compartimos. Porque no es por nada, pero mi padre, fue un ejemplo a seguir. No tengo nada que reprocharle. Aunque a veces pareciera que no le interesaba mis alcances luchísticos. Como cuando gané el campeonato de tercias con El Hijo del Santo y Ángel Azteca en AAA. Llegué con el a su negocio de relojería, lo vio y me dijo: Está bonito y lo puso encima de la vitrina… ¿Y sabes que? Ese tipo de enseñanzas, me ayudaron a jamás despegar los pies de la tierra. Y se lo agradezco infinitamente. Porque a otros, yo sé que hasta les hacen fiesta y todo, pero muy pronto sienten que ni el suelo los merece.
Mi papá no era muy expresivo, era organizado y estricto, aunque no muy cariñoso, pero sé que me quería. Me enseñó a trabajar, a no tener deudas, él jamás saco créditos, porque le gustaba siempre gastar lo que tenía y podía, me enseño a ser honesto y leal con todo y con todos y muchas cosas más, cosa que le agradezco infinitamente. Y mi Ídolo siempre fue él.
Yo recuerdo que cuando quise ser luchador, me tuve que salir de la preparatoria para poder llevar bien los entrenamientos y un día llegué a la casa. Mi mamá me dijo: Tú papá quiere hablar contigo. Y al verlo, muy serio me dijo: “Sí te vas a dedicar a esto, tienes que tomarlo muy en serio, porque yo no quiero que seas del monton. Esto no es fácil, pero sí le vas a entrar, lo vas a hacer de corazón. Al principio, como el Sanguinario II, no me fue bien, pero ya como Súper Muñeco todo cambio y creo que no le quedé mal.
Él era estricto, pero tenía razón de serlo, porque los luchadores de antes, para mi gusto eran los mejores, sin hacer menos a los de la actualidad, pero es que antes no se daba tan fácil la licencia de luchador, se exigía cabalmente una rigurosa preparación, desde olímpica, Grecorromana y profesional. Mi papá nos exigió a mi y a mis hermanos lo mismo, porque así lo había hecho él. Entonces, cuando me acompañaba, era doble el compromiso para mí, porque además, él me estaba viendo.
La última vez que lo hizo, fue cuando aposté la máscara en contra de Coco Rojo. No sabía que estaría en mi esquina y le dijo a mi mamá cuando ella le enseño la máscara estando ya en el Salón 21: “No me hagan esto… Hace mucho que no piso un ring”
Pero, al final me acompañó y apoyó hasta el último momento y para mí, fue un orgullo que él estuviese a mi lado en el momento de levantar mi brazo con la máscara de mi rival.
Aquí quiero comentar una anécdota muy especial y que casi nadie conoce. Cuando mi papá llegó junto a mi mamá al salón 21, de repente mi papá compró afuera una máscara de Coco Rojo y le dijo a mi mamá: Este es mi ídolo y le va a ganar a Súper Muñeco. Mi mamá se enojo, pero no le dijo nada hasta que ya estaban adentro. Pero imagínate… El papá de Súper Muñeco entró con la tapa de Coco Rojo.
Me había costado trabajo el entender lo que significaba la perdida de un ser querido, ahora sé lo que es perder a un padre. Yo me imaginaba que sería yo, el primero en irme, que mis padres estarían conmigo por mucho tiempo y yo jamás los vería fallecer. Pero no fue así. Y ahora que no lo tengo, de lo que sí te puedo decir que me arrepiento es de No haberlo abrazado, porque hubo muchas veces que lo deseaba, pero no me atrevía. Mi papá era un hombre muy alegre, pero no cariñoso. Aunque eso sí, miraba siempre a los ojos y en ellos te dabas cuenta de lo bello que era como persona.
Hace poco, cuando El Hijo del Santo me dio el pésame, por la muerte de mi papá, me preguntó que Qué edad tenía yo… Y le dije: 48 años. Entonces él me dijo: Que buena fortuna tuviste, porque a ti te prestaron a tu papá 48 años y a mi solamente 22. Eso es un buen detalle y se lo agradezco mucho.
Hoy comparto con ustedes: estás imágenes tan especiales de mi familia, porque creo que sí se merece un homenaje y quiero agradecer el interés para el mismo, gracias El Pancracio, a sus lectores, gracias a ti dArK mIkTlAn y ante todo: ¡Gracias Dios Mío! ¡Por permitirme haber tenido a ese hombre tan especial como padre! Esto lo digo a nombre de todos mis hermanos y de mi mamá que siempre lo mantendremos vivo, por el resto de nuestras vidas.
Estos son mis papás, esta foto se la tomaron siendo ellos muy jóvenes y siendo apenas novios. Si bien creo, es por el año de 1959 en Puebla, de dónde ellos eran. Siempre se amaron, nunca lo expresaban mucho, no eran así como que muy apachadores, pero sí sentíamos su cariño (De mi mamá lo seguimos sintiendo)
A mi papá le gustaba de estar con la familia como en esta foto, en la que paseamos con mi abuela y mis tíos, mi hermana que ya había nacido va en los brazos de mi papá.
Esta Foto es una que se tomó él, cuando estaba en la alberca olímpica y empezaba a luchar con el nombre de El Sanguinario y dejaba de ser El Bronco Palafox. La máscara iba a ser con cuernitos, barba y hasta cola en el equipo, pero el no quiso que así fuera, pues cuidaba mucho su apariencia. Quienes lo conocieron, saben que mi papá era de tez blanca y ojos color verde, se pintaba el cabello de negro y siempre andaba bien peinado. No era metro sexual, pero sí era pulcro en su apariencia y jamás perdía la gallardía ni el porte. Y me gustaría agregar que él se comprometió a dar todo de sí, para El Sanguinario, por lo que jamás perdió su máscara. Hubo un Sanguinario II, que sí perdió la máscara y era El Insólito.
Esta foto (Arriba) fue tomada por el año de 1967 o 68, en una arena que se llamaba La Moderna, que si mal no recuerdo estaba en la colonia Portales y era como en una vecindad o algo así. Yo fui su second en esa batalla, en la que ganó el campeonato que vimos en la otra foto. Para mí fue muy sorpresivo ese momento, porque yo ahí estaba con mis pantalones de brinca charcos y mi camiseta blanca, pues cuando yo estaba en la calle jugando y él ya se iba, me dijo: ¿Qué haces? – Estoy jugando… Entonces me tomó de la mano y me pidió que lo acompañara y estando en vestidores me pidió que saliera con él para auxiliarlo en la esquina. Fue algo muy bonito para mí.
En estas fotos nos las tomaron para un reportaje que nunca salió, en ese momento mi papá le había dado a El tramposo el personaje del Sanguinario y también aparece mi mamá y mi hermano el más chico que ahora porta el personaje. A estas fotos les tenemos mucho cariño, la única que no salió fue mi hermana, pero es que no estaba.
Mi papá fue admirador de El Solitario, por eso modificaba los colores de su máscara, al tipo de la que usaba el señor. Esta foto se la tomé yo. Ya posteriormente pudo luchar como pareja de su ídolo en LA Arena San Juan Pantitlan.
Mi papá creo la llave que posteriormente Los Destructores hicieron muy popular como La Destructora, Pero su nombre original, por supuesto era: La Sanguinaria y como detalle curioso. Ahí estoy yo como El Sanguinario Jr. ó II apoyándolo, aunque no muy bien que digamos, pues parece que estoy nada más deteniéndolo. Eso fue en La San Juan Pantitlan por el año de 1982.
A mi me agarró por un tiempo, porque su pareja se había ido al extranjero, cuando este regresa, mi papá con justa razón me hace a un lado, porque yo estaba todavía muy verde, pero con el tiempo corregí esos errores, aunque sí anduve con él por varias arenas como en la de Los Reyes, en dónde alternamos con gente de ahí como con El Borrego de Texcoco Más o menos ha de ser por el año de 1982.
Este otro Sanguinario, salió por el año de 1985 y era mi hermano, él que hoy lucha como El Tramposo. Quien posteriormente, por cuestiones de crecer, cede el personaje a mi otro hermano que también luchó como Súper Muñeco Jr.
Aquí está mi papá en una reunión del Extinto Sindicato Nacional de Luchadores.
Mi papá no gustaba de verme luchar, mi mamá era quien lo llevaba, cuando lo hacía me corregía mis errores y eso se lo agradezco mucho. Tanto mis hermanos como yo, siempre nos apoyábamos en él para lo casi todo lo que hacíamos, siempre corríamos a él cuando teníamos algún dilema y nunca se negó a apoyarnos. Su principal objetivo fue mantener unida a la familia. Aquí estamos En la Coliseo de Acapulco con Mi hermano, Saguinario Jr.
A mi padreLe debo mucho, porque gracias a él soy lo que soy como luchador…Ahora está en paz, está con Dios y está bien. ¡Te amo papá y siempre estarás presente