Hola, mi nombre es Josué Emanuel Burciaga Morales, y conocí a Andrés Palomeque en vida. Era "compadre" de mi primo. Y como yo juego futbol, un día, en un juego de práctica de mi equipo, nos dio la patada de la suerte y fue nuestro padrino.
Por esa razón, una semana después de su deceso, durante nuestro partido de copa, le hicimos un pequeño homenaje.
Ahora, sí me lo permiten, quisiéramos platicarles como sucedió lo de su apadrinamiento, porque ahí, me di cuenta de que Abismo Negro era una gran persona:
Corría aquel sábado de Junio, Cuando una figura de enorme tamaño y corpulencia, llegaba al deportivo Reynosa, en Azcapotzalco, Ese día, tenía junto con mis compañeros de equipo de conocer a ese héroe de los cuadriláteros sin mascara, Era una excelente persona que se prestó a jugar una cascarita con nosotros.
Se había pactado que el observaría nuestro primer encuentro amistoso, contra el FC Santa Bárbara, eso ya fue después, en el mes de julio. Ese partido lo ganamos por un marcador de 9-0 y sorpresivamente descubrí otra de sus facetas como entrenador, al organizar el calentamiento, demasiado "RUDO", nos llamaba la atención tal y como sí estuviéramos en un gimnasio. Después del partido, recibimos la patadita y después nos daría el lujo de tomarse una foto con nosotros y a mí de regalarme su mascara la cual aun conservo con mucho cariño.
La noticia de su muerte aquel lunes por la mañana me cayó como un balde de agua fría y marco ciertas lágrimas en mi rostro. Nuestro padrino, Abismo negro, había muerto, uno de los artífices de los mejores días de mi vida. En ese momento, sentí que las luchas ya no tendrían sentido para mí, pero ahora sé que es un privilegio, poder conocer a gente tan especial como lo fue él, porque eso sirve de ejemplo para que uno, nunca se rinda ante los obstáculos de la vida.
Muchas Gracias por dejarme compartir mi experiencia y solamente me resta decir: Descansa en Paz Padrino, Abismo Negro.
Gracias Josué… Chido por compartir tu anécdota… Atte: El Pancracio.