Resulta molesto, cuando gente que no tiene conciencia suficiente de que manejar y promover lucha libre, se adjudican el título de expertos en la materia y humillas al luchador que solamente quiere trabajar y que además, sobajan de manera prepotente alegando saber lo que hacen.
Un ejemplo de ello, es lo que sucede en el Torneo Novato de Oro, mismo que fundara el Señor Juan Alanís y cuya responsabilidad cae ahora en su familia, quienes en un principio dieron muestras de haber aprendido bastante bien, acerca de la cordialidad con los participantes y la atención a los mismos.
Sin embargo, ahora, Berenice Alanís, parece haber olvidado esos principios, pues las actitudes hacia con los elementos, dan a entender que prácticamente les está haciendo el favor. Cuando a final de cuentas, los que se animan a participar, lo hacen con la expectativa de encontrar la alternativa de poder saltar a otras empresas o encontrar trabajo. L trato hacía con ellos es grosero, despectivo y con mucha soberbia, tan así, que cada vez son más los elementos que han jurado no volver a participar en este torneo, el cual tiene como sede, la feria de la ciudad de México en el Palacio de los deportes.
Por lógica, quienes son tratados muy bien, son lo elementos que fungen como padrinos y por supuesto, su esposo y amigos, de los cuales, algunos, que en otras arenas no pasan de segundas luchas, aquí lo hacen en batallas estelares y además, se dan el lujo de “asesorar” sobre quienes ´si luchan y quienes no, cuando muchos de ellos se lastiman tan solo al ejecutar una quebradora o “Un pescadito” ¡Claro!, pero están preparados…
La programación no la respetan, pues a la mera hora, después de haber agendado con anticipación al luchador, cuando este llega con tiempo a la cita, sin revisar bien sus listas, lo dejan con la mano extendida diciendo que no tiene razón y ese día no le toca luchar y claro, lo que pasa, es que siempre estará la preferencia para los familiares y demás… (Más dinerito) y terminan diciéndole al luchador, que sí quiere, puede luchar pero sin garantía… De nuevo haciéndole “El Favor”.
Por gentes como esta, muchos mal vivientes hacen de nuestro deporte lo que mejor les viene en gana y sin quererlo, perjudican la credibilidad de los aficionados, pues al saber que les prometen calidad y solamente reciben retazos de lucha libre, dejan de asistir a este tipo de eventos. Pero eso sí, aquellos se levanta el cuello como sí realmente, fueran todos unos favorecedores del deporte del pancracio y salvadores de la causa.
Mi receta es, arsénico para la soberbia y unas píldoras de humildad, para que este deporte no se vaya al caño, por estos manejos tan, pero tan… Digámosle, tontos para no ofenderlos tanto.