Aun así, al comenzar la primera función, misma que realizó AAA, no faltaron quienes llegaron con sus cámaras a muy temprana hora, cuando apenas daba inicio la primera batalla y se pavoneaban que el ingreso a la arena ambulante era escaso y para no variar, culpaban los “excesivos” costos del boletaje. Sin embargo, conforme el público inteligente y conocedor, ocupaban sus localidades y la plaza se iba llenando, optaban por irse. Y digo todas las localidades, porque hasta las de la zona VIP, que no era toda la parte de abajo… ¡Que consté! Estaban atascaditas con todo y que les llevaban su cena, su agüita que ataranta y demás. AAA lució excelsa, sin la titularidad de uno de sus eventos, los elementos comprendieron que debían de dar el máximo y sobre todo, hacer del público, aliados suyos para conquistar la noche, con un escenario tapatío digna de una postal para el recuerdo.
Sin olvidar las rencillas dentro de su empresa, cada elemento dio más de sí y dejo con las ganas de ver más al día siguiente y entre los organizadores se respiraba un aire de tranquilidad y satisfacción, más no de confianza, porque esto apenas comenzaba y aún quedaban dos días, mismos que llegaron tan pronto como las horas dieron su tiempo y para nada desentonaron sin embargo, resalta más el segundo día, al que yo considero como el de más pantalones… Pues sin estar planeado o escrito en el programa, una máscara, importante y que brilló a nivel internacional, cayó.
El Trío de Los Payasos se enfrentaba a sus eternos rivales: Súper Muñeco, Súper Pinocho y El Pandita, quien regresaba después de su propia decisión, en plan firme a los encordados y en un escenario Internacional… Eso ya quedó claro… Sin embargo, las equivocaciones se dieron, la derrota llegó y hubo quién no perdonó, fue por eso que Pinocho, agredió a El Pandita y el reto por las máscaras surgió. Juan Cabral, aquel personaje tan singular que tomaba café en el restaurant de uno de los involucrados y planeaba el evento, como lo relaté desde un principio… Consultó a los presentes y ¡La Lucha por las Mascaras se daría esa misma Noche!
El evento continuó con grandes emociones y todos los elementos entregándose al 100 %. El duelo de apuestas se realizó y El Anunciador oficial, el buen amigo: Humberto Gutierrez “El Rayito” aflojaba las cuerdas de la mascara del perdedor y el trofeo era puesto en las manos del ganador… Y la Gente… ¡Más que Feliz! Pues por el mismo boleto, se habían llevado una muy, pero muy grata sorpresa… ¿Y los reporteros que tanto criticaban el evento antes de realizarse?
Ni falta hacían, pues hasta los medios no especializados en el tema de la lucha, estaban al pendiente de lo que sucedía dentro de La Plaza de la Liberación y no solo a nivel nacional sino Internacional… Quienes ponían atención al espacio que se dejaba en cada función para homenajear a las leyendas de la lucha libre, quienes recibieron una obra artesanal y un enorme aplauso que acarició la emoción de volver a pisar tan importante ring. Durante los tres días desfilaron: El Abuelo Carrillo, Pepe Casas, El Faraón, Américo Roca, Paco García y como homenaje póstumo: Rito Romero. Alberto Muñoz, Tinieblas, Septiembre Negro (Vick Amezcua), Cien Caras, Iván El Bronco, América Salvaje y El Mongol I. Rey Salomón (1er. Ángel Blanco Jr.), Félix Mosqueda, Renato Torres, Carlos Plata y Relámpago León. Algunos ya se adelantaron pero sin querer, recibieron su último reconocimiento.
Y faltaba el cierre y este se daría con los siguientes resultados…