De sus Rambo-Aventuras, nos lo robamos un momento para hablar de él mismo…
JOSÉ LUIS MENDIETA RAMBO…
NARRADOR Y PROTAGONISTA DEL PANCRACIO
pOr: eL mIkTlAn Fotos: Black Terry Jr.
Haber nacido en una cuna luchistica, es un privilegio que muy pocos pueden presumir y su experiencia dentro de la lucha libre viene desde una edad muy temprana, cuando en lugar de preocuparse por como serían las diabluras cotidianas de la niñez, comenzaba a aprender el tete y maneje de la promoción luchistica y el manejo de una arena, comenzando desde abajo hasta llegar a ser una de las mejores cartas luchisticas, con el que la baraja nacional e internacional cuenta. Pepe ¿Cómo has estado?
Soportando el clima, viviendo día con día estos cambios que ha tenido la lucha libre.
Ya lo has hecho muchas veces Pepe, pero… ¿Podrías adentrarnos un poco de tu infancia y de cómo llegas a la lucha libre?
Tuve la gracia y la suerte, de haber nacido de un luchador, no soy el único, hay muchos compañeros a los que conozco que son hijos de grandes luchadores, pero mientras sus papás viajaban, ellos hacían su vida normal, como ir a la escuela y estar en su casa hasta que veían a sus papás regresando de una gira. La ventaja para mí, es que yo vivía en una arena, en la que mi papá, El Señor Mendieta, era el promotor de la Costa del Pacífico. Entonces, yo conocí a las máximas leyendas de la lucha libre de esa época, yo les cargaba sus maletas, les hacía los mandados, en el buen sentido de la palabra, les llevaba las toallas y recogía sus capas y chamarras cuando comenzaban a luchar. Yo estaba encantado de poder servirles. Ya cuando terminaba la función, yo me subía con mi Primo “Castorcito” al ring a jugar luchitas y a hacer maromas. Más grande, ya comencé a hacerme cargo de la programación, de la taquilla, de la anunciada y hasta de mandar por correo el dinero que los luchadores enviaban a sus esposas, ya que ellos debían de continuar con sus giras y me encargaban a mí esa labor, por lo que conocía a las esposas de ellos y en donde vivían. Y esa confianza no era de a gratis.
Con el tiempo comencé como Boxeador y fui campeón de los guantes de Oro de Ciudad Obregón, Sonora, pero era yo muy pesado, estaba entre medio y welter, pesos que no eran muy promovidos en ese entonces y por mi complexión tendía a subir todavía más, entonces no había mucho futuro, así que me decido por comenzar a entrenar lucha libre con mi papá y una vez al mes me enviaban a Hermosillo para entrenar con un señor que se llamaba Dr. Khalio, que era Turco y luego conocí en unas competencias, en Jalapa, Veracruz, a Jorge Guaracha y al Sato Rasgado, uno era del Estado de México y otro del Distrito Federal. Y ya con el tiempo ellos siendo profesionales ya me llamaron para comenzar profesionalmente y con mi nombre real y sabiendo todos que era yo hijo de un buen elemento, pues no faltaban las comparaciones con mi señor padre, que a mí no me molestaban, pero aunque yo llegué a ser campeón nacional de peso medio, siempre terminaban por decir que mi padre había sido mejor y en parte tenían razón, porque le fue campeón de peso completo hasta su retiro, así que imagínate, como junior llevaba una responsabilidad muy fuerte. Y sin querer, dejaría ese nombre para portar otro personaje, gracias a una petición que El Señor Francisco J. Flores me hizo, cuando quería armar una nueva tercia y me pidió que buscara un nombre. A mí siempre me gustó la cosa esa del ejercito, de los soldados y todo eso y en esa época estaba muy de moda la película de Sylvester Stallone, y yo quería un nombre como Sargento Furia o Capitán Sangre, en sí un nombre de guerra, pero el señor me dijo que quería un nombre más corto y en ese tiempo salió la película: First Blood, en donde el personaje llevaba el nombre de Rambo y ese nombre le gusto al Sr. Flores. Y así fue como comencé otra etapa en la que se quito de mi persona, la sombra del nombre de mi padre, se quitó eso de Hijo de… Las comparaciones se terminaron y ya reconocieron mi trabajo y mi estilo, ahora como rudo, e incluso cuando perdí mi mascara, ya no se repitió la historia, dejé de formar parte del grupo de los juniors.
¿Tu temperamento sobre el encordado también cambio?
Fíjate que si, siempre he sido muy alegre, muy amigo, pero con este personaje me volví, arriba del ring agresivo y provocaba respeto entre el público, era un rudo fuerte, un hueso duro de roer que contrasto mucho con mi etapa de técnico carismático, pero al final, la gente me acepto muy bien.
Tu rivalidad con Villano III, una rivalidad clásica dentro de la lucha libre… ¿Surgió siendo ya Rambo?
No, fíjate que surgió antes, porque cuando yo luchaba en Monterrey como Pepe Mendieta, René Copetes Guajardo, me sugirió que cambiara mi estilo, pues decía que no era feo y que al igual funcionaba como en su caso, que era un rudo bien parecido, pero desalmado con sus rivales. Hasta ese momento, yo tenía rivalidad con Villano I y Villano II, que eran rudos, pero cuando di el cambio, la rivalidad comenzó en contra del pantera rosa, misma que siguió por toda la república y continuó siendo yo, ya enmascarado, se finiquitó a medias, porque me quitó la mascara en el Toreo y rapó en AAA, pero cada que nos volvemos a encontrar, nos volvemos a dar con todo. Mientras puedo a presumir que me mantuve por muchos años como estrella y recibiendo a la mayoría de los extranjeros que llegaban a nuestro país.
Pero eso no es todo en tu carrera, pues ahora, cada semana los aficionados conocedores del tema, no dejan de leer tus Ramboaventuras, mismas que cada día enriquecen más el conocimiento acerca de las vivencias de las grandes estrellas de nuestro deporte… ¿Cómo se da tu ingreso a esta parte de la lucha libre?
Fíjate que yo siempre platico con los compañeros de casi todo lo que vivo día a día, pero no solamente de lucha libre, si no de otras cosas, pero a los mismos compañeros les gusta que les platique de anécdotas que yo he vivido, ahora sí que nadie me las ha contado, porque como te menciono, yo nací dentro de la lucha libre, así que a través de los años he tenido infinidad de anécdotas que a los compañeros les gusta escuchar. Un día, en el funeral de mi querido amigo, que ya se nos adelanto, El Texano… Algunos compañeros le dijeron al Dr. Alfonso Morales, que en ese entonces dirigía Box y Lucha, que yo tenía muchas cosas para platicarlas e incluso, que ya me habían aconsejado escribir un libro con las mismas, Octagon es uno de ellos, y él me invitó a contárselas, diciendo que luego las transcribiría, pero como no quería que los lectores perdieran el sentir de cada una, solicité ser yo mismo, el que las escribiera y así comencé, de ahí, pase a Luchas 2000, que es en donde ahora escribo. Pero sí quiero recalcar, que lo que yo pongo es real, por que yo lo viví, no pongo cosas que me platican otros, porque podrían no estar seguros de los datos y entonces estaría yo engañando a los lectores. El Cariño que yo le tengo a la lucha libre y a los luchadores y ese cariño me infunden respeto para ellos y quiero transmitirle a quienes me leen ese respeto también.
Rambo… Hay seguramente jóvenes que realmente desean aprender los secretos de la lucha libre… ¿Tu das clases?
Sí, y doy de la A a la Z, porque ahora, los jóvenes aprenden de la X a la Z nada más y ya ni la toma de réferi saben hacer y es triste que cobren por subir a hacer en un ring, algo que no saben. Aquellos jóvenes que quieran contactarme para tomar clases, ahorita estoy dando clases por acá en Av. Río San Javier, mándenme un correo a rambo_nwa@hotmail.com y les doy informes completos. Y no quedan descartados aquellos luchadores que quieran enriquecer sus conocimientos, porque ahora copian lo que hacen los extranjeros cuando antes, los extranjeros venían a aprender. Y cuando antes no llegaban a saludar al profesor con un :¡Que pasó Buey! Había respeto, habían verdaderas ganas de triunfar y no nada más de salir en la televisión.
Pues aquí esta la oportunidad de adentrarse de corazón al fascinante mundo de la lucha libre, tanto en anécdotas, como en conocimientos y que mejor que con José Luis Mendieta “Rambo” Guerrillero de los encordados y de la pluma.